sábado, 23 de marzo de 2013

"El vuelo" - Denzel Washington sobrevive a su particular Espada de Damocles

Escrito por Ángel Castillo Marcos | twitter: @acastillomarcos
Robert Zemeckis es un director que tuvo su mejor época a principios de los ochenta con "Regreso al futuro" ("Back to the future") y "¿Quien engaño a Roger Rabbit?" ("Who Framed Roger Rabbit?") y que luego ha ido cosechando éxitos puntuales con "Forrest Gump" o "Naufrago". Una década después vuelve a estar centrado con film serio, dinámico aunque con algunas lagunas en cuestión de guión. Aún así, responde a las expectativas que se pueden esperar de un director de su categoría.

La trama gira en torno a un aterrizaje de emergencia en el que gracias a la pericia del piloto casi todo el pasaje salva la vida. Gracias a esto, el comandante Whitaker es considerado un héroe nacional. Los problemas surgen cuando se inicia una investigación para determinar las causas del accidente

"El vuelo" comienza con una de las mejores escenas sobre un accidente aéreo que se recuerdan. Los primeros treinta minutos son simplemente espectaculares, con un recreación tan realista del vuelo y de las decisiones que se toman, que crean una tensión que atrapa al espectador haciéndole contener la respiración agarrándose al asiento como un pasajero más. Se nota el talento y experiencia de Zemeckis, a quien ya pudimos ver en una situación parecida en el accidente aéreo sufrido por el personaje de Tom Hanks en "Naufrago". El accidente sirve de punto de partida para profundizar en la historia que realmente se quiere contar.

Denzel Washington interpreta a Whip (látigo) Whitaker, piloto del avión siniestrado. Un personaje con muchas luces y sombras, como la vida misma. Denzel domina este tipo de papeles, como en "El invitado", "Día de entrenamiento" o incluso "Malcom X". Algunos de ellos con más sombras que luces pero al fin y al cabo personajes que ofrezcan varias lecturas diferentes, generando dudas razonables en el espectador. Denzel lleva el peso de la película sobre sus hombros en una interpretación increíble consigue salir airoso de la Espada de Damocles a la que se enfrentaba.

La historia es convincente y plantea de manera correcta las diferentes fases por las que pasa el protagonista, con el alcohol siempre como telón de fondo. No todos los personajes secundarios funcionan igual de bien e incluso alguno es prescindible, pero en general, son un buen punto de apoyo para la historia. Me quedo con Kelly Reilly interpretando a Nicole, novia de Whip, que trata de salir del mundo de la drogadicción y a la vez es la persona encargada de abrirle los ojos y ofrecerle los medios para ponerle solución y la corta pero intensa interpretación de John Goodman que sirve como válvula de escape de la carga dramática. Al final todo se reduce a cómo las decisiones que tomas condicionan tanto tu vida como la de los que te rodean.

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