lunes, 15 de abril de 2013

"En la mente del asesino" ("Alex Cross") - crítica

Escrito por Ángel Castillo Marcos | twitter: @acastillomarcos


Alex, detective de la policía y psicólogo, investiga extrañas muertes de los miembros de una banda criminal. Todo parece indicar que se trata de un ajuste de cuentas entre gángsters, pero a medida que se van conociendo más detalles, estos asesinatos empiezan a parecerse a otros ejecutados en otro tiempo por un asesino en serie llamado Sullivan. Cuando el asesino empieza a temer que lo descubran, reaccionará de manera muy violenta amenazando la vida de la familia de Alex.

"En la mente del asesino" ("Alex Cross") es un thriller psicológico previsible y sin personalidad cuyo director Rob Cohen no ha destacado hasta el momento con obras de renombre. Sus últimos filmes han sido "La momia: La tumba del emperador Dragón" ("La momia 3") en 2008 y "Stealth: La amenaza invisible" en 2005.

Lo único que llama la atención a primera vista es la transformación física sufrida por Matthew Fox, tan impresionante como innecesaria para la finalidad del papel a interpretar. Tal vez quisiese camuflar de esa manera sus carencias como actor. Queda el regusto de que el papel tenía potencial para haberse aprovechado mejor. Le da una dimensión plana en vez de explorar a diferentes niveles la mente desequilibrada del asesino. Aún así se ve que Fox le pone empeño, y al menos por las ganas que le pone, se merece un respeto.

No se puede decir lo mismo de Tyler Perry y Edward Burns, que dan la sensación que haberlos sacado de un thriller de serie b en la sobremesa del domingo. Es cargante ver como Perry quiere protagonizar la escena de su vida cada vez que aparece en pantalla. Lo único que consigue es sobreactuar de manera penosa. En vez de un agente de policia parece la versión mala de Sherlock Holmes de la televisión británica de los ochenta. Burns por su parte, se dedica a vagar por los decorados sin fuerza ni carisma. A nivel facial interpretativamente está muerto. Su forma de mostrar uno de los momentos más duros en la vida de su personaje es simplemente sentarse y agachar la cabeza. Demasiado bien le han ido las cosas en su carrera para lo limitado que es como actor. Realmente hay poco salvable del reparto, Fox y poco más. Cohen podría haber hecho bastante más dirigiendo a los actores y en la pantalla se palpan sus debilidades como cineasta.

No se que es peor, si unos diálogos tan trillados que casi se puede doblar en tiempo real al actor sin haber escuchado antes la frase original o lo mal escritos que están los personajes. Ciento dos minutos de suicidio narrativo que roza lo absurdo. Por lo menos la película tiene buen ritmo que sumado al esforzado Matthew Fox y el cameo de Jean Reno logra al menos entretener al espectador no iniciado en el género.

Valoración: 3/10.

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