sábado, 11 de mayo de 2013

Michael Haneke, Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2013

(EUROPA PRESS)
El cineasta austriaco Michael Haneke ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2013. El pasado año fue el arquitecto español Rafael Moneo quien recibió este reconocimiento, destinado a aquellas personas "cuya labor en la cinematografía, el teatro, la danza, la música, la fotografía, la pintura, la escultura, la arquitectura y otras manifestaciones artísticas constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la humanidad".

El famoso director recibió el pasado mes de marzo un Oscar a la Mejor Película Extranjera por el filme Amor, filme con el que también fue candidato a mejor director, mejor guión original y mejor actriz para Emmanuelle Riva, en el papel de la anciana Anne. El filme también consiguió la Palma de Oro en Festival de Cannes, así como el Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa.


En esta cinta, 13º largometraje de su trayectoria como cineasta, Riva y Trintignant encarnan a dos profesores de música clásica ya jubilados que disfrutan de sus pasiones comunes y de una plácida y rutinaria vejez. Anne sufrirá un grave percance médico que les pone a prueba, tanto a ellos como a su sólida relación.

La crítica describió esta película como una pieza cruda, incómoda, dura y dramática en la que Haneke encara de nuevo uno de los temas más difíciles de la humanidad: el irremediable paso del tiempo. No faltan la ternura y la melancolía, pero las herramientas narrativas del austriaco siempre colocan al espectador en un lugar incómodo, donde evitar la realidad de las cosas es imposible.

Así ha sido a lo largo de su filmografía, en la que con un uso sutil de las imágenes --nunca exagerado ni evidente-- logra una violencia visual capaz de agitar mentes y dejar sellada la cara más angustiosa, sombría y descorazonadora de la humanidad. Entre esos filmes destacan Funny games, La pianista, La cinta blanca, El séptimo continente y Caché.

LA EVIDENTE CONDICIÓN HUMANA

Este año, el cineasta austriaco también ha sido galardonado en España con la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes por su contribución a la renovación de las artes y la cultura contemporáneas y por mostrar la dimensión más siniestra de la condición humana y adentrarse con maestría en ello.

Durante la entrega de este reconocimiento, el director manifestó: "No realizo películas para hacer sufrir a los espectadores". "Si alguien lo pasa mal tendrá sus razones", dijo Haneke, para quien su único y "específico" deseo como cineasta es que las personas se emocionen.

Precisamente, este año presentó en el Teatro Real de Madrid la ópera Così tan tutte, otra de las pasiones de este cineasta, un creador infatigable en busca siempre de nuevos retos, incluso a sus 71 años.

Según indicó durante el encuentro mantenido tras la entrega de dicha medalla, probablemente esta será la última ópera que dirija. El director señaló que dedicó mucho tiempo a la postproducción del filme Amor, algo que le ha hecho recapacitar sobre sus futuros proyectos. "Quiero dedicarme a mi próximo guion y a mi propia profesión", dijo.

El recorrido que realiza Haneke (Munich, 1942) desde que surge una idea hasta que se transforma en película tiene que ver con una sensación: "Muchas veces parte de cosas que me molestan y me inquieran. Pienso sobre esto y a partir de ahí proyecto", explicó.

El director de Amor siente que le debe "todo" al cine, porque aprendió mucho a partir de todo lo que vio. "Soy fruto de lo que he visto y mi lenguaje es una reacción al mainstream", ha dicho. En este sentido, añade que solo hace cosas que le aportan "placer". "Si un tema me entusiasma no necesito más motivación", apunta.

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