martes, 25 de febrero de 2014

"Encontré al diablo", 2010 - los límites que podemos llegar a cruzar por una promesa


Sinopsis: Kyung-chul es un psicópata peligroso que mata por placer y que ha cometido varios asesinatos con unos métodos diabólicos difíciles de imaginar. Sus víctimas son chicas jóvenes. La policía lleva tiempo intentando capturarlo. Un día, aparece asesinada la hija de un jefe de policía retirado. El novio de la chica, un agente secreto, jura vengarse.

"Akmareul boattda", cuyo título internacional es "I Saw The Devil", "Encontré al diablo" en 2010, es un thriller coreano que tiene ya una legión de seguidores y que va camino en convertirse un film de culto. El director Kim Jee-woon, que tal vez no sea conocido para público occidental, puede que os suene más si os digo que uno de sus trabajos más recientes es "El último desafío" (2013) protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Eduardo Noriega.

Los nombres de los protagonistas, poco o nada nos dicen a la mayoría. Mejor será hacer referencia a trabajos con los que el público europeo esté más familiarizado. Lee Byung-hun interpreta al agente secreto Kim Soo-hyeon. Ha protagonizado muchos trabajos en su país, aunque el último año ha dado el salto a Hollywood con títulos como "Red 2" (2013) como Han Cho Bai o "G.I. Joe: La venganza" (2013) dando vida a Storm Shadow. Por otro lado, tenemos a Choi Min-sik, un actor con muchísima experiencia y que ha protagonizado entre otras la venerada "Oldboy" (2003). Recientemente Spike Lee ha hecho un remake con Josh Brolin en el mismo papel que Choi hiciera en su día. Si tenéis la oportunidad, os recomiendo la versión coreana.


Unos acordes de guitarra nos inician en un viaje nocturno que desembocan en tragedia. Nos hacen testigos impasibles de los actos de un asesino en serie y el ritual de sus macabras costumbres. Lo primero que llama la atención es la dureza de las imágenes. No tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados, totalmente falto de contención y límites a la hora de mostrar la violencia extrema que a ratos roza el gore. No apto para estómagos sensibles.


Sorprende la multitudinaria búsqueda de la policía a comienzo del film y la forma en que la familia vive el duelo, momentos en los que hace aparición una armonía a base de instrumentos de cuerda y piano para reforzar la carga dramática. La escena de la conversación en el banco del parque entre suegro y yerno, es el punto de inflexión donde la película acelera a un ritmo vertiginoso que ya no parará hasta el final. Continuos giros de guión se sucederán a lo largo de toda la película, manteniendo la incertidumbre hasta el final.

Lo que en la superficie es el inicio de una búsqueda por dar caza al asesino de su prometida, se torna en un viaje interior del protagonista en una lucha con sus demonios interiores para tornar en una insaciable sed de venganza. Casi sin darse cuenta irá cambiando, evolucionando hasta quedar irreconocible la persona que era antes. Esta película nos muestra las cosas que podemos hacer y los límites que estamos dispuestos a cruzar por cumplir una promesa.

Algo a destacar sin duda son tanto las elaboradas coreografías en las escenas de acción como la dirección de las mismas. También es muy interesante ver la relación de unos asesinos con otros, y esa especie de magnetismo que los atrae. Incluso se percibe cómo con sutiles gestos se llegan a reconocer unos a otros. La naturalidad de sus acciones, la impasibilidad, junto con la ausencia de empatía y miedo, dan un perfil real y convincente del tipo de asesino que es.  Kyung-chul es más parecido a Henry Lee Lucas ("Henry: retrato de un asesino", 1986), que es visceral y se mueve por impulsos, sin pensar en las consecuencias, que ya pensará más tarde en cómo solucionarlas. Me quedo sin duda con la escena del taxi. Los movimientos de cámara mientras se desata la violencia con toda su crudeza es una genialidad. Después de ver esa escena tenía ganas simplemente de ponerme en pie y aplaudir. Curiosa de ver es la escena de la cena de asesinos y como el anfitrión tiene la casa "adaptada a sus necesidades". En Hollywood deberían de tomar nota de un par de cosas al respecto.

El éxito de "Econtré al diablo" lo fundamento y cuatro razones. La destreza del director, un guión sólido y elaborado, obra de Park Hoon-jung, que mantiene al espectador en vilo hasta el final y sobre todo sus dos protagonistas, en especial Choi Min-sik. Hace una interpretación tan convincente, que llegas a sentir verdadera aversión e indignación ante este personaje. Una lección de interpretación. Película recomendada. Le doy un 7,5/10.



Ángel Castillo Marcos
Twitter: @acastillomarcos


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