domingo, 6 de abril de 2014

“300: el origen de un imperio” – un film fallido, que ha llegado tarde y mal


Esta película ha llegado tarde y mal, con una mala planificación y desastrosa ejecución. No se puede improvisar en una producción que ha tardado ocho años en llegar. Tenía un título durante el rodaje, “Jerges” o “Xerxes”, que se cambió justo antes del estreno. Se ha elegido a un director sin experiencia ni talento para tan siquiera hacerle sombra a Zack Snider, que probablemente, se estuviese riendo en su cómoda caravana dentro del set de rodaje de “El hombre de acero”, pensando que de buena se ha librado.

Al espectador se le trata como a un estúpido ignorante que necesita media hora de prólogo para que entendamos qué, cómo y por qué ocurren las cosas. Casi se puede decir, que hace falta talento para utilizar de la forma más inadecuada todos los recursos técnicos que nos alucinaron de la primera entrega; se abusa de la cámara súper lenta y se utiliza en momentos inadecuados, el CGI canta demasiado a videojuego y me hace daño a la vista ver cosas como esa sangre extremadamente densa brotando a borbotones por doquier, como en la primera entrega en recreativas de Mortal Kombat. De risa.

No le voy a pedir a “300: el origen de un imperio” rigor histórico, sería una pérdida de tiempo. Nunca fue la intención de Frank Miller ser fiel a los escritos de Herótodo ni falta que le hace. A pesar de conocer perfectamente los hechos contados por el historiador griego, Miller deseaba moldear su historia a su conveniencia para contar lo que más le interesaba y de la manerca que le convenía. Luego llegó Noam Murro dirigió esta historia sin guión y con el protagonista menos carismático de la historia del cine. Me asquea que en cada línea de texto que escupen los actores, tengan que soltar frases rimbombantes y superficiales, como eso le fuese a dar un extra de epicidad.


No todo es malo. Tiene detalles que me gustan, como el momento del discurso de Jerges ante su pueblo con Artemisia (Eva Green) aguardando detrás, pronunciando las mismas palabras, disfrutando de su obra y manejando los hilos como un titiritero o que una vez que Jerges regresa como rey-dios, se le da un aspecto de semi-gigante para potenciar su aura de poder divino. Por lo menos, se atisba un intento por hacer cosas “originales” que la diferencien un poco de la primera entrega, aunque evidentemente no ha tenido éxito. El tratamiento de la fotografía es mejor y la paleta de colores que ha empleado, creo que dan un resultado bastante decente.

El reparto en general no está a la altura. Lo achaco más a la pésima dirección que a la falta de talento. Lo único salvable es el fashback de la historia de Artemisia. Las dos actrices que interpretan al personaje con ocho (Caitlin Carmichael) y con trece (Jade Chinoweth) le dan una lección de interpretación al resto del elenco de actores. En cuanto a las batallas, la gran baza de la película, son aburridas y tediosas. Lo único que me ha gustado han sido los barcos con refuerzo metalico en la proa que embestían el lateral de los navíos persas, cosa en la que han sido fiel a los hechos narrados por Herótodo. Es resto es para olvidar. No perdáis el tiempo con esta película. No lo merece. Le doy un 3/10.

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