viernes, 15 de agosto de 2014

"Transformers: la era de la extinción"


A estas alturas no vamos a descubrirle nadie de qué trata la película Transformers. Se trata de la cuarta entrega de la saga, dirigida como siempre, por Michael Bay, tan espectacular y excesivo como siempre.

El exceso es algo de lo que pecan todas las secuelas, y si ya hablamos de una cuarta entrega, aún más si cabe. Todo tiene que ser más grande y mejor. Bay todavía no se ha enterado, que tanto metraje, tantos efectos especiales, tanta acción, pero con un vacío tan grande de argumento como de protagonistas con carisma, es algo que lamentablemente se está convirtiendo en su seña de identidad.

Transformers, tanto si hablamos de los dibujos animados como de los juguetes, es algo que ha marcado la infancia de los que ya rondamos la treintena. Somos el público potencial, que inevitablemente, arrastrará sus hijos a las salas de cine para compartir su afición por el mundo de los Autobots y los Decepticons. Un mercado, un negocio, una oportunidad de continuar exprimiendo la gallina de los huevos de oro a los estudios, tanto en entradas como en merchandising. 

Todo en esta vida tiene unos límites que no se deben sobrepasar, y transformers no es una excepción. Con un guión vacío insípido, aburrido hasta decir basta, es poco menos que un insulto a la inteligencia. Sin nadie del reparto original y con unos transformers luchando como pollos sin cabeza durante dos horas y media, hasta las fans quedan hartos.

Evidentemente los efectos especiales son estupendos y el cgi de los transformers ha llegado a un punto en que es dificil diferenciar qué es real y que parte son efectos de ordenador. Creo que se ha colado un poco con los transformers dinosaurios, pero eso si, queda espectacular. Los creativos estaban en modo power up  es día.

Aunque todo lo que sucede en transformers es increíble de por sí, me quedé un poco estupefacto como convence Optimus Prime a los transformers gigantes que se convertían en dinosaurios para que se unieran a él. ¿Lo hizo con un discurso épico y dotes de liderazgo? pues si, ¿y funcionó? pues no. ¿Cuál fue entonces la manera? Pues el plan B de toda la vida, guantazos con la mano abierta hasta que los convenció. Con todo y con esto, hay que decir que dentro de lo increíble, le doy guantazos hasta decir basta a transformers que eran diez veces más grandes que él, pero por lo visto a todo el mundo le pareció lógico que Optimus Prime ganara ese envite.  En fin, pasemos a otra cosa.

Mark Whalberg no es que lo haga mal, de hecho, cumple como siempre, pero una vez más, hace de Mark Whalberg. Con los demás actores del reparto vamos a correr un tupido velo, mejor ni mencionarlos porque no merece la pena perder el tiempo.

La dirección es buena, Michael Bay tiene muy bien aprendido su oficio y tanto el cgi como las escenas de acción son simplemente espectaculares. Como falla en todo lo demás, la sensación es de decepción. ¿Le daremos otra oportunidad para la siguiente? Seguramente si, pero con cautela. Le doy un 4,5/10.


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